LMN – Londres capítulo final

Majindono (2) – Robert O’Connel – (Exlegionario Inglés de familia acomodada)
Júpiter (2) – Hansichi – (Detective Japonés)
Teyllerd – Michael Carnegie (Diletante)

Michael Carnagie estubo ingresado durante una semana en un hospital del centro de Londres.
Su amigo y médico Jhon Stockton le encontró casi sin vida en el pueblo de Ipswich y pidió el traslado al hospital.
Durante esta semana Michael sufrio intervalos de sudores fríos y temblores cuando estaba despierto y terribles pesadillas cuando pudo conciliar el sueño.

El doctor Stockton se puso en contacto con Jhonas Kensington para pedirle que buscara nuevos miembros para su expedición.
Jhonas gracias a sus contactos encontro a dos buenos candidatos.
Robert O’Connell soldado de la legión extrangera británica, conocedor de Egipto y con contactos en el cairo.
Hanshichi Torimonocho un detective privado japonés con contactos en shangai que estaba de paso por Londres y que de camino a Japón podía unirse a la expedición.

O’Connel y Hansichi se entrevistaron con Michael en el hospital el mismo día que le daban el alta, tras unas pocas pablabras y con un breve resumen de lo acontecido hasta ahora, los tres investigadores se dirigieron a Scotland Yard.

Una vez llegan allí solicitan entrevistarse con el inspector Barrington.
Barrington no les conoce, aunque si que conoce a Andrew y al fallecidos Walter .

Michael se presenta como amigo de estos últimos y le indica que teme por la vida de Walter (Miente vilmente) pues hace más de una semana que no sabe nada de él (sigue mintiendo con estilo) justo cuando le dijo qui iba a ir a la casa Misr, propiedad de Edward Gavigan.
Barrington no se fía inicialmente de Michael pero sus dotes de persuasión hacen que Barrington acabe convencido de que hay que ir a la casa Misr para investigar lo ocurrido.
Tras solicitar el apoyo de cuatro policías con sus escopetas y sus pistolas reglamentarias se dirigen a la casa de Gavigan en una furgoneta. Los investigadores les siguen en coche.

El grupo llega a la finca de Gavigan en Essex, cruzan el puente que les lleva a la isla y se dirigen directamente a la casa sin oposición.

Por el camino Michael ve la estela donde una semana atrás vio como la secta del Faraón Negro estaba comenzando una especie de ritual, después la explosión y después…

Una vez llegados a la casa Barrington llama a la puerta, le abre un sirviente egipcio que solo habla Árabe. O’Connel y Michael se acercan a hablar con él. Su árabe es fluido por lo que no tienen demasiados problemas.

El sirviente les dice que el señor Gavigan no está en la casa pero que le llamará para que venga, mientras tanto no les permite entrar en la casa pero les dice que pueden observar todo lo que quieran por los alrededores de la casa. Cuando los investigadores le preguntan por la pared caída (producida por la explosión de dinamita que realizó Walter) el sirviente les dice que están haciendo obras, lo que no es del todo mentira, pues se ha instalado un andamio para reparar la pared. Por último vuelve a repetir que el señor Gavigan está ya en camino.

Barrington accede a esperar a que venga Gavigan, pero Michael no quiere que eso ocurra, se nota su nerviosismo al hablar debido al temor de que llegue Gavigan, y se dirige de nuevo a la puerta.

Habla de nuevo con el sirviente y le intenta lanzar el hechizo Nube mental, pero los nervios le traicionan y el sirviente se resiste al hechizo. Haciendo un mayor esfuerzo intenta repetir el hechizo, de nuevo sin éxito. Por último, haciendo un consciente sacrificio para su salud mental lanza de nuevo el hechizo esta vez con éxito, el sirviente seguirá las órdenes de Michael durante unas horas sin embargo Michael siente como en su mente se ha grabado una imagen terrorífica que le agota profundamente.

El sirviente permite la entrada al grupo de investigadores, y llama al resto de sirvientes que hay en la casa, diez en total y les explica que deben de dejar pasar  a estos hombres y que pueden ver todo lo que haya en la casa. En ese momento Michael le pregunta al sirviente dónde guardaría Gavigan algo importante a lo que el sirviente responde dirigiéndose a la chimenea del salón principal.

Nunca llegará hasta ella pues uno de los sirvientes que estaban en el salón saca un cuchillo lo degolla de un solo tajo. Seguidamente el resto de sirvientes sacan varios cuchillos que tenían escondidos entre sus ropas y se lanzan a por los investigadores y los policías, los cuales responden desenfundando sus armas y disparando.

La andanada de disparos contra los árabes armados únicamente con cuchillos acaba en una sangrienta escena de cadáberes tumbados en el suelo con sus ropajes blancos tiñendose de rojo por el efecto de su propia sangre sobre el tejido.

Uno de los policías ha sido herido de gravedad mientras que el grupo de investigadores solo han recibido pequeños rasguños que les permite seguir hacia adelante.

Barrington ordena a dos de sus hombres que lleven al herido a la población más cercana y que desde allí avisen a Scotland Yard para que envíen más refuerzos y varias ambulancias. En la casa se quedan los tres investigadores Michael, O’Connel y Hansichi, Barrington y dos policías más, siete personas y solo un coche para salir de la isla.

Michael se dirige a la chimenea para saber que quería enseñarle el sirviente y rápidamente encuentra un ladrillo suelto. Lo mueve y encuentra unas escaleras que bajan.

Un olor fétido emana de ese sótano oscuro, los investigadores y Barrington bajan por las escaleras con sus linternas hasta que encuentran un interruptor que ilumina el sótano.

Se encuentran ante lo que parecen varias celdas abiertas que han  sido utilizadas recientemente. De hecho en una de ellas encuentran a un hombre, árabe encadenado a la pared con grilletes en las muñecas, desnutrido y con mirada aterrada. Michael y O’Connel le tranquilizan y de su balbuceo pueden entender las siguientes palabras: «Hermandad del Faraón Negro» y «Egipto»

Hansichi y Barrington siguen investigando la zona y encuentran una sala con varios instrumentos de tortura y varios objetos los cuales parecen todos de la Hermandad, avisan a sus compañeros y entre los cuatro se ponen a registrar la habitación. Por su parte, los dos policías desencadenan al hombre árabe y lo suben arriba.

Los investigadores encuentran lo siguiente.

– Estatuas, pinturas, joyas, etc. todo lo cual está relacionado con los Mitos. La mayoría tiene que ver con el Faraón Negro, entre lo cual hay un busto negro de dicho personaje. La cantidad de material acumulado tiene un efecto desmoralizador ya que indica que la secta es fuerte y numerosa.

– Casi un centenar de libros extraños y otros tantos pergaminos.

– Extraños ingredientes alquímicos en jarras, tubos, cajas de madera, bolsas, sacos y saquitos consistentes en hierbas, plantas, raíces, órganos conservados en vinagre, tiras de piel y pelo, sangre en polvo, flores prensadas, polvos, polvillos, arenas multicolores…

– Un grueso libro de contabilidad que se encuentra en una mesa adyacente al escritorio. (N. del G.: Gavigan anota aquí todo lo que manda al extranjero con la dirección del receptor y notas sobre lo que se le envió.)  Las anotaciones de los tres últimos años incluyen envíos a Shangai, varios puertos de la costa occidental de Australia, El Cairo, Tokio, Río de Janeiro, Los Ángeles, Calcuta, Odessa, Tokio y Nueva York. Dentro del libro también encuentran una carta inacabada de Gavigan.

¿Quién será Aubrey?

Los investigadores guardan el libro de contabilidad y la carta.

O’Connell encuentra una cajita con un símbolo arcano en la tapa. Lo abre y ve una pequeña larva dentro de la caja. Una gota roja cae sobre la larva proveniente de la tapa y la larva empieza a convertirse en humo. O’connell intenta cerrar la caja rápidamente pero ve como el humo  neblinoso sale de la caja antes de que pudiera cerrarla del todo.

Los investigadores deciden salir de la habitación, pero antes de que puedan salir el humo se acerca a Michael y este comienza a ahogarse. Hansichi intenta ayudar a Michael que claramente es incapaz de respirar pero lo único que consigue es que el humo también le ataque a él. O’Connell por su parte lanza una ráfaga de disparos de la Thompson sin ningún resultado por lo que se da media vuelta y corre. Hansichi haciendo un esfuerzo descomunal consigue subir las escaleras mientras se está axfisiando, sale a la calle y el contacto con la brisa marina hace que el humo que estaba rodeándole se aleje. Michael totalmente inconsciente es arrastrado por Barrington que le saca de la casa y tras una reanimación es capaz de devolver a la vida al pobre Michael, el cual parece despertar de nuevo de una pesadilla.

Siendo conscientes de que Michael necesita ser hospitalizado deciden llevarle a un hospital de Londres, dejando en la isla a Barrington, los dos policías y el hombre árabe esperando los refuerzos. Esta será la última vez que los investigadores vean a Barrington.

Al día siguiente Michael despierta en un hospital entre convulsiones y sudores fríos, es víctima de una nueva visión, las cuales le han estado atormentando toda la noche. El doctor Stockton no se ha separado de él y es el que dirige su tratamiento. A Michael le vendría bien un viaje por mar.

Hansichi y O’Connell se ponen a preparar el viaje a el Cairo pero les sorprende una noticia del Scoop:

Tragedia en la casa Misr

La noticia les hace actuar con mucho más cuidado, ninguno cree que Gavigan haya muerto así que deciden tomar todas las precauciones posibles.

Hansichi propone buscar un falsificador que les consiga pasaportes falsos lo que consiguen gracias a los contactos de O’Connel, los pasaportes valen 500 libras cada uno pero lo personajes deciden pagarlo.

A demás Hansichi compra billetes de barco para La India pero haciendo escala en Port Said para que sea más difícil seguir su rastro, esto también supone un elevado desembolso económico pero los investigadores deciden hacerlo.

Una semana después Michael sale del hospital y el grupo de investigadores se embarca hacia Port Said con el propósito de averiguar quien está detrás de la desaparición de la expedición Carlyle y el asesinato de Jackson  Elias.